Carbono negro: los peligros y las oportunidades
Cuando alguien nombra los gases de efecto invernadero, pensamos en aquellas enormes centrales termoeléctricas a carbón que emiten millones de toneladas de CO2 (dióxido de carbono) a la atmósfera. Y es verdad, las emisiones de CO2 por parte de países altamente industrializados son la principal causa del cambio climático. Sin embargo, el dióxido de carbono no es el único culpable. El cambio climático es un efecto causado por docenas de contaminantes que retienen el calor en la atmósfera. Además del CO2, existe una segunda causa del cambio climático denominada "carbono negro" (u hollín), material particulado que generalmente proviene de fuentes de baja tecnología, como aparatos de cocina, motores diesel antiguos y quemas agrícolas, utilizadas para preparar suelos para la agricultura.
A primera vista, el carbono negro actúa de la misma manera que el CO2- después de ser emitido a la atmósfera, el carbono negro retiene la radiación solar y aumenta las temperaturas. Sin embargo, a diferencia del CO2, el cual permanece en la atmósfera por cientos de años, el carbono negro se precipita abandonando la atmósfera luego de tan solo unos días o semanas. El hollín puede luego acumularse formando una placa ennegrecida en glaciares, campos de hielo y reservas de nieve de alturas, y modificar su albedo - capacidad de estos cuerpos para reflejar la radiación solar- acelerando su derretimiento. Adicionalmente, una mayor cantidad de energía solar queda atrapada en la atmósfera y as temperaturas, por lo tanto, aumentan.
A diferencia del CO2, el carbono negro es un problema relativamente fácil de tratar. Las emisiones de CO2 están profundamente vinculadas con nuestras actuales prácticas industriales y, por lo tanto, no habrá una solución rápida. Pero el carbono negro es diferente: constituye una oportunidad real que puede ser utilizada con simples cambios en políticas y actualizaciones en las tecnologías de bajo costo. Por eso, el carbono negro constituye una buena oportunidad ya que es una gran parte del problema y porque tiene una solución mucho más fácil que las requeridas para reducir emisiones de los gases de efecto invernadero. Por estas razones, AIDA está trabajando para concientizar y educar a los responsables de las políticas públicas acerca de la importancia de controlar las emisiones de hollín en el continente americano.
AIDA ha publicado un memorando de información básica diseñado para educar a aquellos responsables de la toma de decisiones acerca de políticas simples que pueden ser implementadas para eliminar las emisiones de carbono negro. Algunas de las recomendaciones son:
- Regular las quemas de limpieza en la agricultura agrícolas y otras combustiones de biomasa al aire libre. Prohibir las quemas en áreas urbanas y en regiones cercanas a glaciares.
- Prohibir la quema de combustibles sucios por parte de grandes barcos cercanos a puertos o campos de hielo.
- Requerir que tanto los vehículos antiguos como los nuevos cumplan con simples estándares de emisiones de material particulado.
- Incrementar la asistencia al desarrollo y la transferencia de tecnología a los países en desarrollo para fomentar la adopción de tecnologías libres de hollín.
- Mantener control de las fábricas y centrales eléctricas para asegurarse que cumplan con los estándares más altos de control de emisiones de hollín.
La oportunidad es única. La eliminación de emisiones de carbono negro podría potencialmente compensar en los próximos 10 a 20 años las emisiones de CO2, dándole a la comunidad internacional suficiente tiempo para desarrollar una solución adecuada a la crisis.






